
Con el tiempo uno se da cuenta que hay señales y que cada vez que las descubrís sabes que es una menos, hay quienes las toman y abordan un viaje a lo desconocido sin más bultos que la excitación y la sorpresa de lo nuevo y hay quien prefiere no tomarlas, las casualidades no existen, si las tomas hay que ir hasta el fondo, si elegís evitarlas y echarle la culpa a la suerte, pasó un tren, quien sabe cuántos pasen, cien más, dos, cinco, ninguno, lo terrible sería nunca arriesgar y que tu vida sea vivir en una estación, y envejecer a la par del paisaje y oxidarte a la par de las vías. Y fundirte en el tiempo.










